Cómo crear sesiones de práctica para habitar tu cuerpo
- valesa-rivera
- 13 oct 2022
- 4 min de lectura
Actualizado: 24 oct 2022
La experiencia de aprender se da plenamente cuando es un juego y un placer.
Incorporar una práctica es un arte que parte de permitirse explorar.
Cuerpo Profundo puede ser una experiencia de autodescubrimiento que te lleva a integrar herramientas de exploración y aprendizaje, creando espacios disfrutables y creativos de práctica. Puedes explorar cómo cultivar tus espacios propios y cómo desarrollar la capacidad de enfocarte incorporando algunas de las sugerencias que están a continuación. Con las que también puedes cultivar diferentes facultades creativas o para estudiar otras cosas.
Hacer del espacio propio un punto de llegada y de partida al que uno puede volver cada vez que se ha perdido la calma, la claridad, el rumbo.
Saber llegar haciendo del espacio propio un modo de reencuentro y escucha; tocar la tierra y respirar profundo, seguir la voz del cuerpo que nos guía, recuperar el centro para encontrar un punto de anclaje donde los pensamientos y las emociones se reorganizan, donde el cuerpo se equilibra al sincronizarse con su ritmo propio.
Tener un punto de llegada y de partida al menos una vez al día para aterrizar y caer en la calma. Saber que de estos espacios sucede la vitalidad, la claridad y la inspiración; espacios que son vitales para que lo demás pueda fluir. Es por ello que son espacios que uno tiene que abrirse, a uno mismo, que defenderlos de los tiempos acelerados del mundo, de los compromisos que a veces nos invaden o se nos imponen, incluso a veces nosotros mismos podemos evadirlos porque en ocasiones nos confrontan, al ponernos frente a nosotros mismos. Por ello deben ser espacios que uno defienda y priorice. Anteponer estos espacios es muy importante para que todo lo demás pueda tomar su lugar cuando uno regresa al mundo habitado, conectado, presente.
¿Cómo iniciar tus sesiones de práctica?
Abre el espacio para conectar con tu cuerpo
creando un ambiente agradable para tu sesión.
La primera clave básica es saber llegar y crear tu propio ambiente, hacer del espacio, un espacio propio. Para ello, procurar un espacio en el que uno puede dejar afuera los pendientes y las ocupaciones para seguir lo que el cuerpo siente y expresa…
Apaga el celular, marca el espacio con un tapete, pon una música que te inspira, respira el aroma de una esencia, pon un tipo de iluminación, redistribuye los objetos que están en el ambiente, déjate llevar por el tiempo aroma para volver a casa.
Crear un ambiente que uno marca y define ayuda a que la mente se centre, permitiendo un estado de continuidad en el que el cuerpo se dispone a sentir y confiar en la intuición. Al abrir el espacio propio con un aroma, un texto permite marcar el límite a los distractores, al ruido externo. Es un modo de transitar de un espacio a otro, es un ritual que organiza el espacio y el tiempo.
Al crear una atmósfera, el cuerpo recuerda y se transporta a un mundo de imágenes propias. Este espacio al hacerse ritual cotidiano nuestro cuerpo y nuestra conciencia reconoce un punto de partida, un punto de llegada al que sabe cómo volver con mayor facilidad, dejándose llevar por la experiencia y el asombro.
Al conectar con imágenes y sensaciones agradables que abrazan, que nos devuelven el contacto con el afecto, se sueltan las armaduras, se libera de ritmos impuestos, permite que el cuerpo reconozca el espacio donde es escuchado, por lo que la percepción se dispone con mayor apertura. Sin esfuerzo o con menos resistencia el cuerpo asocia las experiencias que lo conectaron anteriormente con un espacio lúdico de placer donde se siente abierto a explorar. Cada experiencia habitada va creando más y más vida propia a ese espacio. Cada vez que volvemos ahí algo se refresca y renueva, nos devuelve el aliento vital, las ganas de movernos con otro aire, la mente se despeja, lo cual ayuda a salir de círculos viciosos y a soltar los condicionamientos obsesivos.
El cultivo de esta práctica permite entrar a un estado de inmersión que nos hace participar e integrarse armónicamente a lo que nos rodea, en el que uno puede percibir y relacionarse con el campo que tiene vida entre los cuerpos. De este modo la sensación de discontinuidad y de sincronía se disipa, reencontrando un sentido de conectividad y pertenencia que nos lleva a disfrutar un estado de presencia plena. Creando mundos propios que devuelven al mundo quizá nuevos sentidos.
Sugerencias básicas:
Recuerda que para hacer un ciclo completo de práctica hay que transitar por tres etapas fundamentales: habitar cuerpo, explorar y registrar
Fija un espacio en el día que puedas dedicar para ti, sin interrupciones. Prueba diferentes horarios hasta encontrar el que mejor se adapte a ti. Recuerda: Antes de empezar la sesión marca tu espacio apagando el celular, despejando el espacio, ubicando el tapete en donde harás la sesión. Crea un ambiente agradable que te inspire con sonidos, o luz tenue si es de noche.
Empieza por lapsos cortos de tiempo. Es más eficaz el ritmo de la práctica regular que saturarse y dejar pasar muchos días sin practicar. Te sugiero reservar al menos treinta minutos o una hora de tu día para ti. Los beneficios de darte un espacio breve pero enfocado puede cambiar completamente tu estado de ánimo y relación con tu cotidiano.
Inicia tu práctica con las claves de habita tu Cuerpo y movimientos esenciales. Antes de hacer cualquier ejercicio deja un espacio de quietud y silencio para entrar en la calma. Si vas a estirarte es importante hacer un calentamiento previo para no lastimarse. Puedes activar tu cuerpo haciendo un calentamiento con los movimientos esenciales.
Al final de tu práctica regresa a un momento de contemplación para observar los cambios y cómo cierre registra y anota lo importante. Ten a la mano tu cuaderno de bitácora para escribir lo que consideres importante de recordar o alguna reflexión o frase que te recuerde lo que fue significativo o lo que te gustaría recordar para las siguientes prácticas. Cada sesión es parte del proceso que podemos relacionar con el cotidiano. Uno puede seguir descubriendo y experimentar aplicando lo aprendido en el cotidiano. Para integrar tu práctica es importante pasar por la experiencia práctica y después reflexiva, compartiendo la experiencia con alguien o al escribirla. Así creamos un ciclo completo de la experiencia y aprendizaje.
Arrancar una exploración con el cuerpo.
Descubrir las figuras del cuerpo.
Hacer de la experiencia un mundo pleno de sentido,
que permite resignificar los espacios propios que recuperan
la potencia vital y creativa.


Muy interesante la experiencia de buscar, programar y realizar encuentros de calma y tranquilidad, en los que uno logre encontrarse y platicar con uno mismo y a fin de cuentas, encontrar mejores maneras de relacionarse con el mundo exterior a nuestra persona.
Muchas gracias Valesa por partir de estos muy valiosos principios para facilitar el aprendizaje del baile y aplicarlo asimismo a muchas otras actividades de la vida diaria.
Mario Balcázar Q.